It’s The End of the Job as we know it (and I feel fine)
El viernes pasado llegó el apocalipsis… Es un hecho ahora ampliamente conocido, y todo el mundo sabe lo pasado, que entrará en los libros de historia, pero igualmente lo plasmaré sobre tinta y papel digital para tratar de aclarar las ideas y dar coherencia a unas horas que cambiaron el mundo como lo conocíamos.
Todo empezó a media mañana, con la sorpresiva aparición de la emperatriz suprema, sin su guardia de honor, que llegó pocos minutos después… Pues bien, un rato después de su llegada, empezaron a requerir la presencia de sus lugartenientes para breves charlas formales. Tras pasar todos los responsables, oh, sorpresa, el requerido para acudir a la sala de tortura fui yo. Escalofríos recorrían mi cuerpo mientras me dirigía a ella…
Primera pregunta, directamente y sin sutilezas: ¿Cómo llevas el inglés? Tras un breve intercambio dialéctico, breve porque ella no paraba de hablar, desvelaron sus cartas. Un nuevo proyecto, relacionado con las elecciones en Londres… Y habían pensado en mí, me habían tenido en cuenta… Aun más escalofríos… Querían acaso que me mudase a Londres? No, no parecía necesario, sería trabajar desde Barcelona. El proyecto en el que estamos se hunde!!!! Quedarán 4 – 5 personas de 11, el resto serán recolocodos…
Pasemos al martes, la hecatombe, un mail de la superjefa, que quiere hablar conmigo urgentemente. Que sí, que igual me mandan a Londres. 10 – 12 meses es su oferta, 2 es la mía, pasamos a 6 meses como mucho, en caso de ir.
Reunión del resto de personal, no habrá despidos, solo recolocaciones a otros proyectos.
No se si iré a Londres o no, me lo tendría que plantear. Para un periodo breve podría ir, pero 6 meses son demasiados meses, aun volviendo cada semana.
Seguimos buscando.
God save the Queen
